viernes, 2 de febrero de 2007

La Industria Cultural y Gramsci

Los filósofos de la escuela de Frankfurt, Theodor Adorno y Max Horkheimer, fueron quienes utilizaron por primera vez este termino de “Industria Cultural” en uno de sus textos “La production industrielle de bien culturels” donde se alude a la potencia de la radio, potencia del cine y potencia naciente de la televisión y cuya importancia en la actualidad son innegables ya que son los medios de comunicación masivos quienes definen las identidades de las actuales sociedades.
La Industria Cultural nace a partir del modelo capitalista y sus ideas de producción industrial y masiva. También gracias a la revolución tecnológica que sufren los medios de comunicación a mediados del siglo XIX y todo el XX. Con la Industria Cultural, la religión no es más que un apoyo para el hombre, la tradición también dejo de ser válida ante los cambios. Al parecer, es la publicidad lo único que mantiene vivo al hombre y se aferra a los nuevos conceptos o “verdades” impuestas por la industria: “Self made man”, yuppies, career builders, hippies, punk, trushers, etc.” La publicidad, al parecer, es la que responde a los hombres sobre sus dudas. La Industria Cultural domina al hombre íntegramente haciéndolo pensar que tiene pleno control de las decisiones que toma.
Toda cultura de masas bajo el dominio de la industria cultural es idéntica, con el desarrollo de la técnica y la industrialización, se da inicio a un uso de lo estandarizado, lo fácilmente clonable y globalizable. Todo al parecer guiado hacia la manipulación, enriqueciendo a aquellos que producen productos estandarizados para un uso masivo, así esto se toma cómo un potencial económico que los monopolios no se pueden perder. Con esta “producción en serie” se deja por completo afuera la opinión de las personas. Tales productos salen a conveniencia de los productores sin cuestionarse lo que quieren las personas imponiéndoles modelos, tamaños e incluso creando nuevas necesidades.
Si bien lo afirmado por Adorno y Horkheimer y otros de la Escuela de Frankfurt (formación marxista) critican la Industria Cultural por su módelo capitalista, Gramsci basa gran parte de sus recomendaciones para llevar a puerto su ideología a través de los medios producidos en esta industria. La comunicación de masas para Gramsci y perder los detalles de la obra, hacen más fácil que el hombre, lector o audiencia pierda poco a poco su identidad, sus valores, creencias. La religión pasa a segundo plano y son los nuevo valores impuestos por la industria los que rigen a las sociedades.
El principal pecado de la Industria Cultural no es la estandarización sino el haber liquidado el detalle de la obra, lo que la hace inteligible como un todo. Hoy, se separan los detalles y al separar los detalles se pierde la noción de conjunto y todos entendemos lo mismo, sin dejar espacio para la reflexión y la critica tan valorada por Adorno y Horkheimer. Hoy, no hay espacio para la Ilustración.
La Industria Cultural ha llegado a tal extremo de controlar todos los medios de comunicación como el cine, la televisión, la radio, la publicidad, los medios escritos, etc. Y con eso ha modificado el vivir de las personas en un ambiente donde todo es cada vez más rápido, donde se nos confunde la realidad con la fantasía, hemos vuelto a la Aguja Hipodérmica. (Los personajes de teleseries sufren insultos en la calle si su papel es el de villano)
Lo único que interesa es el beneficio personal y el beneficio personal corporativo, el egoísmo se impone por sobre la ayuda colectiva, por sobre la solidaridad entre las personas. (La Teletón sería imposible sin los medios masivos y las corporaciones, no bastaría con la gran solidaridad del chileno) Esto conlleva a que la Industria Cultural modela seres a su imagen y semejanza, apoyada por todos los medios que ella controla, es decir todo tipo de medio de comunicación, la publicidad e incluso en la forma en que nos divertimos. La Industria Cultural con esto, ha matado a los líderes creando los líderes de opinión. A excepción de los verdaderos líderes de opinión que son aquellos que no están sujetos a emitir su mensaje en medios masivos.
Hoy, el pensamiento universal y de Da Vinci sucumbe al no ser especialista. Ingeniero, después Civil, después Industrial, después Eléctrico. El ideal es mantener un conocimiento del hombre parcializado, el hombre hoy día no puede entender un “todo”, quedándonos con solo la parte que nos enseñan o imponen. Esto se ve respaldado con una característica de las profesiones que la industria se encargó dar por “entendida”. Esta es, la de que las profesiones permiten que el hombre se desarrolle por completo, pero eso es falso según ya que nos especializamos y parcelamos el conocimiento. Creo, que la democratización de la Industria Cultural, el que se haga más ciudadana, está dada por la Tecnología. Con está afirmación, Adorno y Horkheimer saltarían de sus asientos para insultarme. La Tecnología abre nuevos espacios para la comunicación, libera las opciones para la decisión de las masas. La comunicación deja de ser unidireccional y nos acercamos más a Lazarsfeld y líderes de opinión más democráticos que a lo comunicado por los medios masivos.
Los weblogs nos permiten decir verdades que los medios ocultan.*
*Es parte de los capitulo introductorios de mi tesis de Magíster, pronto más avances