Carta enviada a la Sección "Cartas al Director" Diario El Mercurio del día 7 de febrero de 2005. Enviada por Alfonso Márquez de la Plata.
Señor Director: La revista "Estudios Públicos" N° 96 publicó recientemente un trabajo de investigación del historiador Cristián Pérez, sobre los últimos días del dirigente máximo del MIR, Miguel Enríquez, muerto en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad del gobierno militar, en octubre de 1974. Se trata de una investigación histórica seria y acuciosa. El tema es, sin embargo, de candente actualidad. El refugio secreto de Miguel Enríquez fue descubierto, casi casualmente, por cuatro miembros del Ejército que se movilizaban en un auto, y que evidentemente no iban preparados para una batalla campal. Tanto, que el oficial que los comandaba y un soldado se dirigieron a tocar el timbre en una casa que los vecinos les señalaron como sospechosa. Antes de poder hacerlo, el buen oído del soldado alcanzó a escuchar el "aló" inconfundible del encaje de una bala en un arma y se arrojó al suelo arrastrando al oficial en su caída. Escaparon vivos por una fracción de segundo. El soldado corrió a pedir refuerzos y el oficial, parapetado detrás de un poste, sostuvo un fuego nutrido con Miguel Enríquez, primero herido, y finalmente abandonado por sus compañeros que se fugaron por los techos de las casas del fondo. Así, cercado, finalmente murió Miguel Enríquez. Pues bien, lo actual de este hecho ya histórico es que el oficial que lo enfrentó era el entonces teniente Miguel Krassnoff. El heroico comportamiento del teniente Krassnoff le valió la medalla militar al Valor Personal, condecoración que no se entregaba en Chile por actos de guerra desde el término de la Guerra del Pacífico. Treinta años después le ha valido la venganza de los amigos y compañeros del MIR. Ésta es la indesmentible verdad de la historia, que pone al descubierto la hipocresía de una justicia politizada.
ALFONSO MÁRQUEZ DE LA PLATA Y.